El Betis baja a Segunda División

En un partido de alta tensión en su feudo de Heliópolis, el Betis, ante 40.000 aficionados que no dejaron ni un momento de desgañitarse animando a su equipo de sus amores, firmó su pase a la Segunda División del fútbol español.

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Sin Palabras.

Fotografía: béticos.alfinaldelapalmera.com

1935

Las victorias de Sporting y Osasuna respectivamente,  y el empate del Getafe en Santander, se aunaron a la mala fortuna del equipo bético ante  la portería pucelana. El conjunto de José María Nogués salió a por todas ,  pero no le sirvió de nada. La afición, no soberana por no detentar poder decisorio alguno desde hace una década, se exprimió el bolsillo y la garganta por su equipo,  creando un ambiente espectacular, como si una final fuera aquello; y sí, era una final, o mejor dicho, el final de un cuento de hadas que  prometía la Champions, y que llegado a este último capítulo  ha dejado en Segunda División al equipo.

Oliveira pudo adelantar al Betis en un mano a mano, pero no logró superar a Asenjo. Tuvo varias ocasiones más en la primera mitad que no materializó, cosa que sí hizo el rival. No sería de recibo atribuir todo el demérito del descenso a la plantilla, ni mucho menos. Habría que analizar, pero algo es obvio: No hay cantera en el equipo; los futbolistas, dioses mediáticos,   no han dado la talla para ser de primera, y vienen lastrados por una inconexa, difusa, extraña, aparente, dudosa, intermitente, y finalmente llena de despropósitos,  gestión en lo deportivo. Un equipo de primera ha de tener un proyecto claro desde el principio de temporada hasta el final, y eso implica tener un anteproyecto claro, cosa inexistente  de momento.

La transformación de la entidad en SAD está demostrando que no sólo se margina a la masa social bética de la toma de decisiones; también ha puesto de relevancia la ineficacia deportiva,  el poco o nulo grado de compromiso de la directiva con la masa social, la ausencia de instalaciones deportivas donde los socios puedan disfutar, como pasa en otros muchos clubs del mundo, y en definitiva, que es lo peor, el pequeño olvido de que el fútbol, para convertirse en negocio, primero ha de ser deporte, y el deporte viene de la base, y la base está en la cantera, y la cantera está olvidada para el primer equipo. Algo ha fallado. Ahora queda sobrevivir en Segunda, que no es moco de pavo. Ojalá para el 2015, para conmemorar el  80º Aniversario de la consecución del primer título de Liga que ganó el Betis en  la liga la cosa halla cambiado, y el equipo pueda ofrecer un título a la afición, y si es posible, el mismo que sus padres deportivos consiguieron en aquella primavera de 1935.  Amén, y suerte claro.

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