En la Madrugá, paciencia

Parece que el tiempo frío acompañará esta noche a la Madrugá sevillana. A los que se decidan a estar toda la noche en la calle, paciencia, con el gentío, con el cansancio, con la cola de nazarenos, el frío y otros factores que no siempre nos van a gustar. Y los que no sean capaces de sobrellevarla que recuerden que si se levantan pronto también podrán ver a gran número de las 6 hermandades que esta noche hacen estación de penitencia.

Es la noche de los contrastes: por un lado las marchas más rítmicas y aclamadas por la multitud; por otro, la música de capilla y el más rotundo de los silencios. Veremos las imágenes más representativas de la Pasión. El Silencio, que no permite descanso, ya que parece correr, mientras abraza su cruz de carey y plata, con la cruceta invertida con respecto a las demás. El Gran Poder, caminando entre la gente, porque sus hermanos costaleros logran que nos olvidemos de las andas y nos fascinemos con su lento pero constante caminar…

Y justo detrás la Macarena tornando el silencio en júbilo. La otra cara de la noche, las plumas de los armaos, los oros, la exageración de la exaltación. Tras ella, vuelve el silencio, la Hermandad del Calvario, que pone orden al bullicio y seriedad en el acto.

Luego la otra Esperanza, la de Triana, deseando volver a su barrio para quedarse con su gente hasta que el pueblo quiera, que para algo es la reina de Triana. Cierra la noche el Cristo de los Gitanos que con su cruz a cuestas recorrerá lentamente la campana de una sola pero lenta chicotá.

Para ver todo esto, lo dicho, paciencia, mucha paciencia. O una silla en La Campana con un buen termo de café.

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