Los paisajes de los “nórdicos” llegan al Bellas Artes

La exposición El paisaje nórdico en el Prado, que ahora se puede ver en el Museo de Bellas Artes, hasta el 2 de junio, fija su mirada en el momento en que el paisaje irrumpió en la pintura flamenca y holandesa como algo más que un adorno, allá en el siglo XVII.

paisaje

Estas piezas son en concreto 36 lienzos de una decena de artistas, entre los que destaca Rubens, del que se presenta Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Calidonia. Rubens, quien será reconocido en la historia del arte como pintor de historias, aparece ahora como un destacado paisajista, género que cultivó ya en los últimos años de su vida.

La exposición se organiza alrededor de los tipos de paisaje (el invierno, el bosque, las marinas, los palacios…), y reúne obras representativas como Paisaje alpino, de Tobias Verhaecht, uno de los maestros de Rubens; La vida campesina y Boda campestre, de Brueghel el Viejo, además de La abundancia y Los cuatro elementos, que pintó en colaboración con Hendrick van Balen.

Esta muestra, limitada en la capital hispalense por cuestiones de espacio, es la primera parada del programa El Prado Itinerante en el Bellas Artes de Sevilla. Está comisariada por Teresa Posada Kubissa, conservadora de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hasta 1700) del Museo del Prado, y coorganizada por el Museo, la Obra Social “la Caixa” y la consejería andaluza de Cultura.

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