Se investiga en Sevilla un biocarburante aéreo que reduzca gastos y emita menos CO2

La Compañía Aérea Iberia está buscando alternativas para que su factura de carburante descienda. Significa el 25% del total de sus gastos y sería una seria posibilidad de descender las emisiones de CO2 y rebajar la dependencia externa para las fuentes de energía.

La solución a este problema puede partir del Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis (IBFV), organismo dependiente del CSIC y que tiene su sede en Sevilla, donde se está trabajando en la producción de un biocarburante procedente de cultivos de algas microscópicas. El proyecto tiene un  importante apoyo por parte de la administración pública y la industria privada y los resultados de esta investigación se aplicarán en el Aeropuerto de Barajas de Madrid.

La empresa pública de aeropuertos y navegación aérea AENA pretende reducir las emisiones de CO2 en los aeropuertos y con las algas, organismos fotosintéticos que se nutren de CO2 en su metabolismo podría conseguirse. Con las microalgas se puede conseguir una mayor producción, con mucho menos terreno que en el caso del coco, el aceite de palma, la soja o el maíz, de forma que en 8 hectáreas se podrían cultivar las microalgas que producirían la misma energía que en 1.540 hectáreas de maíz.

A la vez una solución para reducir la factura energética, sobre todo la que procede de los hidrocarburos, podría estar en estos biocombustibles que investiga el IBFV. El mes de junio se iniciará las pruebas en el Aeropuerto de Madrid de este biocombustible, que tiene un presupuesto inicial de 600.000 euros y el Ministerio de Fomento.

Al IBVF le corresponde la encomienda de aumentar la productividad energética y de reducir los costes para que el proyecto sea rentable, objetivo en el que se trabaja a través de la selección de los organismos y de incrementar el proceso natural para que a la vez aumente su rendimiento energético.

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